jueves, 4 de diciembre de 2008
Cuidadoras
Joana, Samira, Claudia, Lidia, María, Charo, Cecilia, Erika... Ani.... una lista interminable de personas a las que he dejado lo que más quiero, mis hijos, y, desde un punto de vista material, mi casa. Es como si de repente echara la vista atrás e intentara hacer repaso de todos los fichajes que han pasado por mi vida, muchos pululan en la memoria como entes o fantasmas que jamás se descubren; otros, dejaron tal huella que permanecen en mi memoria como un rotulador indeleble... Pues en tema de cuidadoras me pasa lo mismo. He sufrido, he llorado, he valorado, he intentado cuidar y hacer la vida más agradable a la gente que he tenido a mi alrededor, pero me han dado palos por todas partes. Así que ahora he llegado a un punto en el que no sé qué pensar.
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1 comentario:
Piensa en ellas como entes animados, no como humanos. Haz uso de ellas como se usa un objeto, no le des más vueltas. No digo que sean carentes de sentimientos, pero sí que los que tengan no tienen nada que ver con los tuyos ni con tu escala de valores.
Desgraciadamente, aunque no se quiera admitir (porque suena fatal) es una cuestión de clases.
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