miércoles, 25 de marzo de 2009

Benidorm/Beniyork

Nunca pensé que un día escribiría sobre Benidorm.
Tampoco pensé que fuera a ir con frecuencia. Pero como siempre en la vida
más vale no decir que de este agua no beberé, porque los gustos cambian y, a veces, la vida te sorprende. Es lo mismo que cuando piensas de joven que quieres hacer en la vida casi todo y al final te quedas con casi nada...
La imagen que solía tener de Benidorm, antes de poner el pie en una playa atestada con tanta gente, era la de las películas españolas soporíferas que con mal gusto y un humor que jamás entendí mostraban planos de rascacielos y escenas de alemanas en bikini. Calles abarrotadas, guiris a pecho descubierto, cuerpos deformes pintarrajeados con tatuajes, procesiones del inserso, etc. conviviendo en perfecta armonía con jóvenes con las hormonas en plena ebullición en busca de alcohol, pivones y marcha... Nunca me gustó Levante, la aridez del terreno y la estética de la gente (aunque suene absurdo y superficial) los arroces y las fallas, los petardos y los joyones. Jamás me cautivó. Por el contrario despertó sensaciones de desagrado incluso de desprecio. Han pasado los años y dos décadas más tarde, descubro que en Benidorm sigue habiendo alemanas despanpanantes, pechos caidos y de silicona, botox mal puesto, guiris borrachos, paellas congeladas y viejos sin complejos. Pero detrás de esa primera impresión, si vuelves a mirar con ojos más benévolos descubres otras facetas e intuyes sus puntos fuertes. Es la única ciudad costera española con ambiente y vida durante todo el invierno; existen tantos ambientes como imagines, desde el hotel bally hasta la pensión pepe, desde el turista que lleva cinco euros en el bolsillo en busca de un menú contundente y barato, hasta otro que no escatima en deleitarse en el mejor restaurante... Y todo ello enclavado en una zona con un clima envidiable, que te permite en pleno mes de marzo tumbarte al sol y darte baños de agua a una temperatura idéntica a la del agua gallega en agosto...Como todo en la vida es cuestión de los ojos con los que lo mires. Para mí, un lugar donde la gente es feliz y vive tranquila; un paisaje sin atractivo pero con un mar mediterráneo con un azul que me invita a repetir. Eso sí fuera de temporada.

No hay comentarios: