Hace unos días estuve en un funeral.Me imagino, que la vida me ha tratado bien, y es por eso que sólo unas cuentas veces he acudido a las exequias. Aquel funeral no fue como todos. Tuvo mucho de especial. Para mi gusto, demasiada puesta en escena y tanta solemnidad que no pude dejar de sentirme aparte. En los grandes momentos de la vida, cuando los sentimientos están a flor de piel, cada uno los expresa y maneja como puede. No dejan de sorprenderme las personas. La entereza de ser capaz de salir a leer ante un auditorio que no te quita ojo y ser capaz de desvelar tu intimidad.
Atender uno a uno a los presentes, poniendo buena cara y haciendo ver que la muerte es una etapa más de la vida...
sábado, 30 de enero de 2010
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