Hay personas que pasan por tu vida de refilón.
Sus maneras, sus cuidados, su generosidad extrema hacen que te tambalees. Por momentos, les abres las puertas de tu vida, sin temores y sin resquicios. Luego pasan cosas que no llegas a entender hasta mucho tiempo después. Hay momentos en los que pones en común reacciones, hechos y consecuencias, que te ayudan a hilar fino y a darte cuenta de lo que realmente pasa. No es ni bueno ni malo, simplemente ocurre.
No sabes si has hecho mal o bien porque no te lo has planteado, ha surgido.
Pero sabes que no te gusta. Lo rechazas por la complejidad absurda de los hechos, por enreversar lo sencillo, por tergiversar la verdad, por minar la positividad de un grupo.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario